01 · Presentación
El Marco Orientador es un instrumento de política educativa provincial que organiza criterios técnicos, pedagógicos e institucionales para integrar la inteligencia artificial en las escuelas de Misiones. Se inscribe en la Ley VI – N.º 347 de Integración de Inteligencia Artificial en la Educación. No sustituye la ley ni reemplaza las decisiones de cada institución: ofrece criterios comunes para interpretar, planificar y orientar decisiones.
Niveles:
Inicial, Primario y Secundario.
Alcance:
instituciones de gestión estatal y privada.
Destinatarios:
autoridades jurisdiccionales, equipos técnicos, equipos directivos, docentes y estudiantes de formación docente.
01 · Presentación
El documento cumple dos funciones complementarias:
Piso común provincial.
Establece criterios mínimos compartidos que favorecen la coherencia, la equidad y la responsabilidad en las decisiones sobre IA en el sistema educativo obligatorio.
Habilitación institucional.
Promueve que cada escuela elabore acuerdos propios, contextualizados y revisables, de acuerdo con su nivel, su modalidad y su comunidad.
La integración de la IA es, ante todo, una cuestión pedagógica e institucional: exige deliberar sobre qué se enseña, para qué y en qué condiciones, y resguardar la privacidad, la dignidad y los derechos de las personas.
01 · Presentación
Prohibir la IA de manera generalizada desconoce que la misma ya forma parte de la vida cultural y escolar; incorporarla sin reflexión naturaliza sus límites y sesgos. El Marco evita tanto las posiciones tecnofóbicas como las tecnofílicas.
La IA no se concibe como respuesta automática a los problemas educativos, sino como un posible mediador de experiencias de aprendizaje: cobra sentido cuando promueve la curiosidad, las preguntas, las hipótesis, la búsqueda de evidencias y las respuestas fundamentadas.
Desde la noción de humanidad aumentada que recoge la Ley, estos sistemas deben potenciar las capacidades humanas sin sustituir la responsabilidad pedagógica.
01 · Presentación
El Marco reconoce la heterogeneidad de las escuelas misioneras: rurales y urbanas, de gestión estatal y privada, con distintas condiciones de conectividad, equipamiento y experiencia tecnológica.
Su implementación requiere apropiación institucional: equipos directivos que conduzcan, docentes que incorporen las orientaciones, comunidades que participen y equipos técnicos que acompañen.
El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, a través de la Dirección General de TIC y en articulación con las autoridades de aplicación de la Ley, lo revisará periódicamente a partir de la evidencia, los avances normativos y las necesidades del sistema.
01 · Presentación
El sitio puede leerse completo o según el rol de cada lector:
Equipos directivos:
Principios rectores, Roles y responsabilidades, Criterios institucionales mínimos y Acuerdo institucional anual.
Docentes:
Principios rectores, Orientaciones del nivel en que se desempeñan y Definiciones operativas.
Familias y comunidad:
Presentación, Principios rectores y La Ley VI – N.º 347 en preguntas.
Se invita a cada institución a apropiarse del Marco, interrogarlo y enriquecerlo desde su experiencia.
02 · Marco político-pedagógico
La IA ya forma parte de numerosas prácticas escolares, pero su presencia es desigual, sus usos aparecen dispersos y los criterios que los orientan no siempre están explicitados.
Por eso el Marco es un instrumento de gobernanza educativa: no se limita a habilitar o restringir herramientas, sino que traduce principios, prioridades pedagógicas y responsabilidades en criterios de acción situados y revisables.
El punto de partida es la educación como bien público y derecho humano. La responsabilidad estatal consiste en asegurar que toda innovación tecnológica se subordine al proyecto educativo.
02 · Marco político-pedagógico
La relación entre tecnología y cambio social no es lineal. La IA no es la causa exclusiva de los problemas educativos ni una solución suficiente para resolverlos. Sus posibilidades y riesgos dependen de los propósitos que orientan su incorporación, de las reglas que organizan su uso y de las mediaciones que construyen docentes e instituciones. Las tecnologías expresan decisiones culturales, económicas y políticas que deben someterse a deliberación pedagógica y pública.
La Ley orienta esta mirada con el principio de humanidad aumentada: ampliar posibilidades sin desplazar el juicio profesional, el vínculo pedagógico ni la responsabilidad humana.
02 · Marco político-pedagógico
La IA incide sobre dimensiones sensibles: privacidad, protección de datos, sesgos, autoría, integridad académica y riesgos de discriminación. Por eso, un marco orientador es también una garantía mínima de derechos en la escuela.
El Marco no puede limitarse a definir usos deseables: debe atender las condiciones que los hacen posibles.
02 · Marco político-pedagógico
El sistema educativo no parte de cero: el 34,3 % de los docentes usa IA con frecuencia y el 53,2 % lo hace de manera ocasional. Es una adopción real, pero fragmentada.
Muchos usos se desarrollan por fuera de los mecanismos institucionales de conocimiento, evaluación y supervisión, con herramientas no evaluadas o cuentas personales. Es lo que se denomina IA en la sombra (shadow AI).
Reconocerla no implica sancionar: permite relevar las prácticas existentes, comprender necesidades, valorar riesgos y construir alternativas seguras, accesibles y pedagógicamente pertinentes.
02 · Marco político-pedagógico
La rápida evolución de los sistemas generativos dejó a muchos marcos regulatorios rezagados y a muchas instituciones sin preparación suficiente para validar herramientas, resguardar datos u orientar usos pedagógicos.
Por eso el Marco es un piso común revisable y requiere mecanismos de monitoreo, trazabilidad y mejora continua.
La apropiación de la IA no puede reducirse a iniciativas individuales ni a decisiones exclusivamente técnicas. Corresponde a equipos directivos y docentes construir acuerdos, diagnosticar prácticas, acompañar experiencias graduales, comunicar criterios a las familias y revisar sus efectos.
02 · Marco político-pedagógico
La IA se concibe como mediación y apoyo, nunca como sustituto del pensamiento, del criterio docente ni del vínculo educativo.
Algunas tareas pueden asistirse o automatizarse parcialmente. Otras no son delegables: el diseño de experiencias de aprendizaje, la interpretación del contexto, la mediación ética, el conocimiento situado de cada estudiante y la construcción del vínculo.
Además, la IA generativa no llega pedagógicamente vacía: puede inclinarse hacia la instrucción directa, la memorización y la fragmentación (sesgo pedagógico). Enseñar con IA exige examinar esas premisas, y no solo aprender fórmulas de prompting.
02 · Marco político-pedagógico
La alfabetización en IA se construye sobre un piso de ciudadanía y competencia digital y no se reduce a aprender a usar aplicaciones. El Marco propone tres capas complementarias:
Antes de la IA:
comprender, argumentar, resolver problemas, buscar y evaluar información y autorregular el aprendizaje.
Con la IA:
formular consignas, iterar, comparar resultados, verificar, reconocer errores, documentar el proceso y decidir cuándo aporta valor.
Sobre la IA:
comprender cómo funcionan estos sistemas, el lugar de los datos, los sesgos y sus consecuencias para la privacidad y los derechos.
02 · Marco político-pedagógico
Los docentes expresan preocupaciones recurrentes: copia sin comprensión, menor esfuerzo propio, dependencia excesiva y aceptación acrítica de respuestas.
Estas inquietudes no se resuelven con prohibiciones ni con tareas «a prueba de IA», sino revisando las propuestas de enseñanza y evaluación.
La IA puede mejorar el desempeño visible en una tarea sin que haya aprendizaje profundo. Por eso, la evaluación debe hacer visible el proceso: comparar, argumentar, verificar, justificar decisiones, revisar versiones, defender oralmente y explicitar los apoyos tecnológicos utilizados.
02 · Marco político-pedagógico
El artículo 4 de la Ley VI – N.º 347 establece una incorporación gradual y concentra la fase inicial de experimentación sistemática con IA generativa en el Nivel Secundario.
Inicial:
relación exclusivamente mediada por adultos. Niñas y niños no operan herramientas ni ingresan instrucciones; pueden participar de experiencias colectivas en las que el docente opera la herramienta.
Primario:
experiencias guiadas, en las que el docente opera la herramienta o acompaña estrechamente su uso.
Secundario:
usos reflexivos, productivos y críticos, con acompañamiento docente y reglas claras.
La formación continua es condición de esta política: el 56 % de los docentes no realizó formación específica, pero el 94,3 % quiere recibirla.
03 · Diagnóstico
El Relevamiento provincial sobre usos y percepciones de la inteligencia artificial en la comunidad educativa de Misiones (MECyT, 2026) reunió 717 respuestas válidas.
Gestión:
predominan las instituciones de gestión pública (93,4 %).
Contextos:
urbanos (63,3 %), rurales (25 %) y semiurbanos (11,7 %).
Actores:
docentes (61,4 %), directivos (26,5 %), estudiantes (8,5 %), personal administrativo (3,1 %) y supervisores (0,6 %).
Los datos no permiten diferenciar por nivel educativo; por eso el Marco establece explícitamente las diferencias de uso según nivel.
03 · Diagnóstico
Entre los docentes, el 34,3 % usa herramientas de IA con frecuencia y el 53,2 % lo hace a veces.
Herramientas más conocidas o usadas:
ChatGPT (92,1 %), Gemini (66,7 %), Canva con funciones de IA (57,1 %) y Copilot (30 %).
Usos principales:
generar ideas o ejemplos (62,9 %), diseñar actividades (59,8 %), elaborar materiales didácticos (53,9 %) y preparar clases (53 %).
Evaluación:
solo el 15,1 % usa IA para evaluar o revisar producciones.
03 · Diagnóstico
El 18,9 % de los estudiantes usa IA con frecuencia y el 36,9 % a veces, principalmente para entender temas que no comprendieron (50,7 %), buscar ejemplos (43,2 %), hacer tareas (41,3 %) y resumir textos (30,5 %).
El 57,8 % reconoce que solo a veces verifica si la respuesta es correcta, y el 24,4 % afirma que la IA ya le dio información incorrecta varias veces.
Una de sus mayores dificultades es no copiar y pensar por sí mismos (28 %). El 79,4 % cree que la escuela debería enseñar a usar mejor estas herramientas.
03 · Diagnóstico
La respuesta esperada no es la prohibición: el 64,1 % de los docentes considera que la escuela debería regular el uso con criterios claros y el 28,1 % que debería promoverlo con orientación pedagógica.
Entre los directivos, el 60,3 % señala que el debate institucional ya comenzó o está comenzando y el 64,7 % reconoce la presencia de la IA en la vida institucional.
Demandas de los directivos:
capacitación docente (83,7 %), recursos tecnológicos (59,2 %), protocolos o lineamientos institucionales (42,4 %) y orientaciones legales o éticas (39,7 %).
03 · Diagnóstico
Preocupaciones docentes frente al uso estudiantil de IA:
03 · Diagnóstico
El 56 % de los docentes aún no realizó formación específica sobre uso pedagógico de IA, pero el 94,3 % manifiesta interés en recibirla.
En las respuestas abiertas aparecen demandas de orientaciones normativas, criterios para trabajos y evaluaciones y tiempo institucional para experimentar.
La equidad tecnológica no se reduce a dispositivos y conectividad: también se expresa en la formación disponible, el tiempo para experimentar y las condiciones institucionales para sostener prácticas reflexivas.
04 · Principios rectores
04 · Principios rectores
1. Humanocentrismo y autonomía pedagógica. La IA está al servicio del aprendizaje y del desarrollo humano, sin sustituir el juicio docente ni la responsabilidad del estudiante. Ninguna decisión pedagógica sensible se automatiza sin revisión humana.
2. Ética, derechos humanos y no discriminación. Todo uso se analiza por su impacto en derechos, igualdad y dignidad. No se habilitan usos que clasifiquen, etiqueten o perfilen estudiantes sin supervisión humana.
3. Pertinencia pedagógica y curricular. La IA solo se integra cuando aporta valor educativo real y se alinea con propósitos, capacidades y currículo.
04 · Principios rectores
4. Supervisión humana significativa. La IA puede asistir, pero no reemplaza decisiones relevantes. Toda automatización parcial prevé mecanismos de revisión, corrección y apelación.
5. Protección de datos y privacidad. Minimizar datos, no ingresar información sensible o identificatoria, priorizar cuentas institucionales e informar con claridad qué datos se usan y para qué.
6. Ciudadanía digital crítica. La escuela no solo usa IA: enseña a comprenderla, cuestionarla y situarla en la cultura digital, incluyendo sesgos, desinformación, deepfakes y derechos digitales.
04 · Principios rectores
7. Verificación crítica y soberanía epistémica. Ninguna respuesta de IA es palabra final: una respuesta clara o convincente no garantiza que sea verdadera, completa ni rigurosa.
8. Equidad, inclusión y accesibilidad. Ninguna decisión presupone que todos cuentan con iguales recursos. Toda propuesta con IA prevé alternativas equivalentes.
9. Integridad académica y autoría responsable. Definir qué ayudas son admisibles, cuáles deben declararse y cuáles no son aceptables. No alcanza con decir que se usó IA: hay que explicar qué se hizo con la respuesta.
04 · Principios rectores
10. Gradualidad, monitoreo y mejora continua. La integración avanza por fases: pilotos acotados, revisión antes de escalar, revisión anual de acuerdos e incidentes y registro de aprendizajes.
11. Autonomía institucional frente a la industria tecnológica. Antes de adoptar una herramienta, la escuela conoce sus condiciones de uso, su modelo de datos y sus costos; evita depender de un único proveedor y prevé qué hacer si la herramienta cambia, se discontinúa o pasa a ser paga.
05 · Orientaciones por nivel educativo
La Ley establece la integración transversal de la IA en todo el sistema educativo y, a la vez, su incorporación gradual. La IA forma parte de todo el sistema, pero sus modos de integración se adecuan a cada nivel.
Las orientaciones responden a una misma pregunta: cuándo corresponde usar IA y cuándo no, con qué finalidad, bajo qué resguardos y con qué propósito formativo.
Ejes transversales:
acompañamiento a estudiantes, formación docente continua, generación de contenidos sobre IA e integración en la gestión educativa.
05 · Orientaciones por nivel educativo
Cada nivel desarrolla los mismos nueve apartados, con contenido propio:
05 · Orientaciones · Nivel Inicial
El Nivel Inicial es una etapa singular e irrepetible: el tiempo del juego, de la exploración sensorial, del lenguaje en construcción y de los vínculos que enseñan a confiar y a aprender.
El docente es un adulto significativo que acompaña, habilita, cuida y enseña.
El enfoque centrado en el ser humano y gradual que establece la Ley adquiere aquí su máxima relevancia, porque los educandos son niñas y niños en pleno proceso de desarrollo integral.
05 · Orientaciones · Nivel Inicial
Integrar IA en el Nivel Inicial supone ampliar las posibilidades pedagógicas de los docentes con herramientas que acompañen los propósitos del nivel: el juego, la exploración, el cuerpo, la palabra y el encuentro entre personas.
La IA puede colaborar con la planificación, la preparación de materiales y el diseño de propuestas. Cuando forma parte de una propuesta con niñas y niños, se desarrolla con mediación docente y se articula con experiencias de juego, exploración, lenguaje y creación compartida.
Requiere especial atención a los tiempos de exposición, la calidad de las interacciones, la protección de datos y las experiencias corporales y expresivas.
05 · Orientaciones · Nivel Inicial
Para docentes:
el uso prioritario es profesional. La IA puede ayudar a elaborar cuentos vinculados con los intereses del grupo, crear imágenes para las temáticas trabajadas, formular variantes de actividades y adaptar textos y materiales accesibles.
Siempre con descripciones grupales o ejemplos ficticios, sin nombres, imágenes ni voces de los niños, y con revisión docente de precisión, pertinencia y sesgos antes de usar cualquier contenido.
Con niñas y niños:
propuestas colectivas, breves y mediadas íntegramente por el docente. En la exploración colectiva proyectada, el docente opera la herramienta y el grupo aporta ideas, relatos y preguntas.
05 · Orientaciones · Nivel Inicial
Juego libre y dramático:
es el modo primario de aprendizaje; ninguna propuesta tecnológica puede reducirlo en tiempo ni en centralidad.
Exploración sensorial y corporal:
tocar, mover, construir y dibujar con la mano no tiene equivalente digital.
Interacción con pares y adultos:
respuestas humanas que se ajustan en tiempo real a lo que el niño hace, dice o necesita.
Andamiaje docente:
observar a cada niño e intervenir en el momento justo es un saber que se construye en la presencia.
05 · Orientaciones · Nivel Inicial
La protección de datos es prioridad absoluta: no se usan plataformas que recolecten información de menores, almacenen imágenes o voces sin consentimiento o no garanticen estándares claros de privacidad.
Diversas investigaciones asocian el uso intensivo de pantallas en la primera infancia con efectos sobre el desarrollo cognitivo y del lenguaje. Además, los contenidos generados pueden no representar la diversidad cultural y territorial de Misiones.
Antes de incorporar una herramienta: ¿aporta valor pedagógico? ¿Se desarrolla con mediación docente y se articula con el juego? ¿Resguarda los datos de los niños? ¿Los tiempos de uso son acotados?
05 · Orientaciones · Nivel Inicial
Para el acuerdo institucional:
qué herramientas usa el personal para planificar y con qué criterios de revisión; si habrá experiencias mediadas con los niños y en qué condiciones; cómo se protegen sus datos; cómo se comunica a las familias.
Evaluación:
conserva su carácter observacional, cualitativo y procesual. La mirada se centra en la participación, la exploración, el intercambio y la expresión; la valoración pedagógica corresponde siempre al docente.
Cada jardín comunica a las familias las situaciones y finalidades con las que usa IA y asegura tiempos acotados y mediación adulta.
05 · Orientaciones · Nivel Primario
El Nivel Primario se extiende aproximadamente de los 6 a los 12 años y se organiza en tres ciclos:
Primer Ciclo (1.º a 3.º):
alfabetización inicial, pensamiento matemático, lenguaje oral y exploración concreta del mundo.
Segundo Ciclo (4.º a 6.º):
consolidación, textos más complejos, resolución de problemas y comparación de fuentes.
Tercer Ciclo (7.º):
trabajo autónomo, argumentación y evaluación de información, como transición al Secundario.
Como la Ley concentra la experimentación con IA generativa en el Secundario, aquí se priorizan los usos docentes y las experiencias colectivas de alfabetización crítica.
05 · Orientaciones · Nivel Primario
La IA tiene sentido cuando fortalece la lectura, la escritura, el pensamiento matemático, la curiosidad, la creatividad y la reflexión crítica, bajo la orientación docente.
Primer Ciclo:
se concentra en la tarea docente; los niños se aproximan a producciones de IA en situaciones grupales, breves y mediadas.
Segundo Ciclo:
la IA se vuelve objeto de análisis colectivo: comparar con otras fuentes, formular preguntas y reconocer errores o sesgos.
Tercer Ciclo:
se profundiza la alfabetización crítica: evaluar fuentes, comparar versiones y explicitar criterios para aceptar o descartar una respuesta.
05 · Orientaciones · Nivel Primario
En todo el nivel, el uso prioritario se vincula con la tarea profesional: planificar, diseñar materiales, preparar propuestas y buscar recursos.
Primer Ciclo:
propuestas de lectura y escritura, cuentos contextualizados, consignas claras e imágenes para situaciones matemáticas.
Segundo Ciclo:
proyectos interdisciplinarios, problemas contextualizados, materiales de ciencias y evaluación formativa diversificada.
Tercer Ciclo:
selección de casos, actividades de contraste entre fuentes y secuencias de transición al Secundario.
Se trabaja con descripciones generales o ejemplos ficticios, sin datos identificatorios de estudiantes.
05 · Orientaciones · Nivel Primario
En todos los ciclos, el docente define el propósito, selecciona la herramienta, la opera cuando corresponde y conduce el intercambio.
Primer Ciclo:
experiencias grupales y plenamente mediadas, como escuchar un cuento creado con ideas del grupo o comparar un texto propio con una versión presentada por el docente.
Segundo Ciclo:
exploraciones colectivas proyectadas para formular preguntas, detectar errores e información incompleta y argumentar acuerdos o desacuerdos.
Tercer Ciclo:
análisis más sistemático de preguntas, respuestas, fuentes y estereotipos. La intervención directa e individual se regirá por los protocolos de la autoridad de aplicación.
05 · Orientaciones · Nivel Primario
Escritura manuscrita:
acompaña la apropiación del sistema de escritura, sobre todo en el Primer Ciclo, y se sostiene en los ciclos siguientes.
Lectura directa y sostenida:
releer, inferir, formular hipótesis y construir interpretaciones propias.
Resolución de problemas y exploración concreta:
materiales, experiencias y conversación entre pares.
Observación docente:
reconocer avances, dificultades y modos singulares de aprender.
La IA puede enriquecer el intercambio posterior a la lectura, siempre que leer y comprender ocupe el lugar prioritario.
05 · Orientaciones · Nivel Primario
En el Primer Ciclo se priorizan la alfabetización inicial y la exploración concreta; las actividades con IA son acotadas y mediadas.
No se ingresan nombres, imágenes, voces, calificaciones ni diagnósticos de estudiantes, y las familias reciben información clara sobre las herramientas y los resguardos (Ley 25.326).
Los contenidos pueden incluir errores o estereotipos de género y culturales: la selección docente y el análisis colectivo permiten identificarlos.
La escuela puede acordar con las familias orientaciones para el uso doméstico, de modo que las tareas sigan mostrando los procesos de cada estudiante.
05 · Orientaciones · Nivel Primario
Ejes del acuerdo:
progresión por ciclos, selección de herramientas, formación docente, criterios de evaluación, comunicación con las familias y seguimiento institucional.
Evaluación:
formativa, situada y procesual. La IA puede ayudar a preparar instrumentos y variantes; el docente diseña la evaluación, interpreta las evidencias y decide.
Cuando una actividad incluye materiales generados con IA, la consigna explicita su finalidad, y los estudiantes explican qué fuentes consultaron, qué revisaron y cómo construyeron su producción.
05 · Orientaciones · Nivel Secundario
La escuela secundaria es una etapa decisiva: se profundizan la identidad, la autonomía, el pensamiento crítico, la participación ciudadana y los proyectos personales y colectivos.
La Ley VI – N.º 347 concentra en este nivel la fase inicial de experimentación sistemática con IA generativa. Eso le asigna una responsabilidad particular: desarrollar experiencias situadas, documentarlas y generar evidencia que oriente decisiones institucionales y provinciales.
Es un espacio privilegiado para una alfabetización en IA progresiva, crítica y centrada en las personas.
05 · Orientaciones · Nivel Secundario
Alfabetización inicial en IA:
reconocer qué son estas herramientas, cómo producen resultados, qué datos involucran y por qué requieren verificación, mediante exploración guiada.
Alfabetización avanzada en IA:
usar la IA con mayor autonomía en investigación, análisis de datos, producción multimodal y creación, justificando decisiones, verificando resultados y documentando los usos.
En los primeros años se prioriza la comprensión y la exploración acompañada; en los posteriores pueden habilitarse usos más complejos y decisiones más protagónicas de los estudiantes.
05 · Orientaciones · Nivel Secundario
Para docentes:
planificar secuencias, preparar estudios de caso, adaptar materiales, generar problemas y conjuntos de datos, y diseñar rúbricas o guías de retroalimentación, siempre con revisión profesional.
IA como objeto de estudio:
comparar respuestas de distintos sistemas, analizar sesgos, verificar datos y reflexionar sobre las instrucciones.
Con estudiantes:
interacción progresivamente autónoma dentro de propuestas planificadas y mediadas. Los usos más valiosos potencian el pensamiento complejo: generar hipótesis para contrastar, organizar datos que el grupo interpreta o producir borradores que se revisan.
05 · Orientaciones · Nivel Secundario
El debate argumentado entre pares:
escuchar perspectivas, construir posiciones fundamentadas y deliberar.
La escritura como construcción del pensamiento:
planificar, redactar, revisar y reescribir.
La lectura de textos complejos:
inferir, identificar argumentos y construir interpretaciones propias.
La investigación y la experimentación:
resolver problemas, trabajar con datos y aprender de los errores.
Cuando se autoriza la IA como apoyo, la secuencia permite distinguir sus aportes de las decisiones autorales de cada estudiante.
05 · Orientaciones · Nivel Secundario
La planificación incluye instancias de trabajo sin IA para que cada estudiante desarrolle y muestre sus procesos de lectura, escritura, argumentación y estudio autónomo.
No se ingresan datos personales, calificaciones, diagnósticos ni situaciones familiares; las familias reciben información sobre las herramientas autorizadas (Ley 25.326).
Las respuestas pueden contener citas inexistentes, errores, sesgos o perspectivas que invisibilizan voces locales: analizarlas es parte de la alfabetización en IA.
La institución define pautas para tareas domiciliarias y producciones evaluables, y registra las experiencias de la fase experimental.
05 · Orientaciones · Nivel Secundario
Cada consigna evaluativa indica uno de tres encuadres:
Sin uso de IA:
para procesos y desempeños que requieren elaboración individual.
Uso acotado de IA:
para una acción delimitada, como generar preguntas o contrastar una respuesta.
Uso integrado de IA:
cuando el uso crítico y transparente de la herramienta forma parte de la capacidad que se evalúa.
Se diversifican los instrumentos (borradores, defensas orales, portafolios, debates, proyectos) y las rúbricas incluyen verificación de fuentes, transparencia de uso y elaboración personal. El docente decide la acreditación.
06 · Roles y responsabilidades
La integración responsable de la IA no depende de un único actor: requiere la participación articulada de autoridades jurisdiccionales, equipos directivos, docentes, estudiantes, familias, equipos técnicos y equipos de orientación.
Las responsabilidades son proporcionales a las funciones de cada actor y se adecuan al nivel, la edad y la autonomía de los estudiantes.
No se trata de trasladar responsabilidades a las personas usuarias ni de instalar una lógica sancionatoria, sino de favorecer la corresponsabilidad y asegurar que las decisiones relevantes permanezcan bajo supervisión humana.
06 · Roles y responsabilidades
Autoridades jurisdiccionales:
establecen, comunican y actualizan el marco común; definen criterios, pautas de protección de datos y mecanismos de seguimiento; promueven formación diferenciada por rol. No reemplazan las decisiones institucionales: garantizan un piso común.
Equipos directivos:
conducen el proceso institucional; coordinan el diagnóstico de usos, incluidos los no registrados; construyen criterios compartidos entre áreas; aseguran el análisis previo de los usos condicionados; comunican los acuerdos y coordinan su revisión.
06 · Roles y responsabilidades
Docentes:
integran la IA con decisiones pedagógicas fundamentadas; anticipan si su uso está habilitado, condicionado o no habilitado en cada actividad; enseñan a verificar y a declarar; evalúan procesos; no piden datos personales en plataformas no evaluadas; consultan antes de incorporar herramientas nuevas.
Estudiantes:
según su edad y autonomía, aprenden a usar la IA de manera honesta, crítica y segura; contrastan información; declaran su uso; no comparten datos propios ni ajenos; cuentan con canales para pedir ayuda ante incidentes.
06 · Roles y responsabilidades
Familias:
acompañan el uso en el hogar, dialogan sobre el sentido de las tareas, respetan los criterios institucionales y comunican dudas o incidentes. La escuela les ofrece información clara y accesible.
Equipos técnicos y referentes TIC:
asesoran sobre datos, seguridad, términos de uso y requisitos de edad; acompañan pilotos y construyen indicadores de seguimiento.
Equipos de orientación:
aportan criterios sobre inclusión, accesibilidad, bienestar y autonomía, y diseñan apoyos y alternativas equivalentes.
07 · Criterios mínimos
Los criterios institucionales mínimos son el piso común que toda escuela contempla al elaborar, revisar o actualizar sus acuerdos sobre IA.
Traducen los principios rectores en decisiones concretas y evitan que el uso de la IA quede librado a decisiones individuales, desiguales o improvisadas.
No reemplazan la autonomía escolar: cada institución puede ampliarlos y contextualizarlos según su nivel, su modalidad y su comunidad, en el marco del PEI.
07 · Criterios mínimos
07 · Criterios mínimos
07 · Criterios mínimos
08 · Acuerdo institucional
El acuerdo institucional anual es la instancia en la que cada escuela traduce a su realidad el piso común de la Ley, los criterios mínimos y las orientaciones por nivel.
No es un reglamento disciplinario ni un protocolo de control: es un instrumento pedagógico para deliberar colectivamente cómo integrar la IA en la enseñanza, la evaluación, la gestión y la convivencia.
Se incorpora al PEI y se construye o actualiza cada año en su revisión. No se esperan documentos extensos ni técnicos.
08 · Acuerdo institucional
Se sugiere trabajarlo en las primeras semanas del ciclo lectivo, conducido por el equipo directivo, con docentes de distintas áreas y, en Secundario, con al menos una instancia de participación estudiantil.
08 · Acuerdo institucional
Como mínimo, el acuerdo explicita:
08 · Acuerdo institucional
09 · Definiciones operativas
Uso asistido:
la IA apoya una parte delimitada de una tarea que la persona planifica, desarrolla, revisa y decide.
Uso autónomo:
el estudiante interactúa personalmente con una herramienta dentro de una propuesta pedagógica definida; el grado de autonomía depende de la edad, el nivel y los riesgos.
Uso automatizado:
el sistema ejecuta una tarea sin intervención humana en una parte sustancial del proceso; puede utilizarse en tareas administrativas o auxiliares de bajo impacto.
En todos los casos rige la supervisión humana significativa: una persona responsable revisa, interpreta y puede corregir o rechazar los resultados antes de que produzcan efectos relevantes.
09 · Definiciones operativas
Habilitados:
planificación docente, elaboración y adaptación de materiales, generación de ideas, síntesis, asistencia para la escritura, traducción y recursos didácticos, sin sustituir procesos esenciales ni incorporar información protegida.
Condicionados:
evaluación, información institucional, datos personales, generación de imágenes, audio o video de personas y personalización automatizada. Requieren supervisión, transparencia o autorización previa.
Restringidos o no recomendados:
sustituir procesos intelectuales esenciales, delegar decisiones pedagógicas en la IA, ingresar datos sensibles en plataformas sin garantías, crear o difundir deepfakes y vulnerar la integridad académica.
09 · Definiciones operativas
Alucinación:
información falsa, inexacta o inexistente presentada con apariencia de veracidad, como citas o datos que nunca existieron.
Trampa epistémica:
aceptar como verdadero o suficiente un resultado de IA, renunciando al análisis crítico.
IA en la sombra:
uso de herramientas o funciones de IA sin conocimiento, evaluación ni supervisión institucional.
Deepfake:
contenido sintético que imita de manera realista la imagen, la voz o las acciones de una persona.
Minimización de datos:
usar solo los datos estrictamente necesarios para una finalidad educativa definida.
Incidente:
situación vinculada con la IA que afecta o puede afectar la privacidad, la seguridad, la convivencia o los derechos.
10 · La Ley en preguntas
La Ley de Integración de Inteligencia Artificial en la Educación no regula herramientas específicas: establece principios, objetivos y criterios para una integración gradual, ética, crítica y centrada en las personas.
10 · La Ley en preguntas
10 · La Ley en preguntas
Como instrumento de política educativa provincial, no sustituye la legislación vigente ni reemplaza las definiciones que corresponden a cada institución.
La integración de IA en educación constituye, ante todo, una cuestión pedagógica e institucional.

Este Marco asume una perspectiva crítica que evita tanto las posiciones tecnofóbicas como las tecnofílicas y desplaza la reflexión hacia las condiciones, los propósitos y las consecuencias de cada uso.
Esta diversidad no representa una dificultad que debe neutralizarse, sino una condición que exige orientaciones flexibles, sensibles al territorio y comprometidas con la justicia educativa.
La IA debe subordinarse al proyecto educativo, y no el proyecto educativo a la IA.
Las tecnologías no son neutrales.
Si acaso se prescindiera de una perspectiva de justicia territorial, la IA podría convertirse en un factor adicional de profundización de las desigualdades.
Su existencia indica que la gobernanza no puede limitarse a autorizar o prohibir.
El Marco debe constituirse como un piso común revisable, no como una regulación cerrada y definitiva.
La IA se concibe como mediación y apoyo, nunca como sustituto del pensamiento, del criterio docente ni del vínculo educativo
La alfabetización no puede reducirse a aprender a usar aplicaciones.
Una evaluación pertinente no es la que excluye toda mediación tecnológica, sino aquella que permite reconocer qué decisiones tomó cada estudiante, con qué evidencias las fundamentó y cómo elaboró su respuesta.
La integración de IA exige gradualidad y diferenciación según el nivel educativo.
Con 717 respuestas, el relevamiento muestra que el 34,3 % de las y los docentes utiliza IA frecuentemente y el 53,2 % lo hace de manera ocasional.
Actores que respondieron
Relevamiento provincial sobre usos y percepciones de la IA en la comunidad educativa de Misiones (MECyT, 2026). 717 respuestas válidas.
Por legibilidad, las burbujas de menor valor no se muestran a escala.
Contexto de la escuela
La evaluación es uno de los puntos más sensibles y menos resueltos.
Usos principales de IA entre docentes
Evaluar producciones es el punto menos resuelto.
Los resultados estudiantiles respaldan de forma directa la necesidad de una alfabetización crítica en IA.
Usa IA
Con frecuencia o a veces
Verifica solo a veces
Si la respuesta es correcta
Quiere aprender
Que la escuela le enseñe
La respuesta esperada por la comunidad educativa no es la prohibición general, sino la construcción de orientaciones compartidas.
Docentes: ¿qué debería hacer la escuela?
Directivos: ¿qué necesitan?
Estas inquietudes no se resuelven mediante una lógica exclusivamente prohibitiva ni por medio de la búsqueda de tareas «a prueba de IA».
Preocupaciones docentes frente al uso estudiantil de IA
La evidencia recogida muestra que la IA ya llegó a la escuela, pero también que su presencia es desigual, muchas veces instrumental y todavía insuficientemente orientada.
Once principios que orientan toda decisión sobre IA en las escuelas, cada uno con su fundamentación y criterios operativos.
La IA debe estar al servicio del aprendizaje y del desarrollo humano, sin sustituir el juicio docente ni la responsabilidad del estudiante.
La escuela no solo usa IA, enseña a comprender, cuestionar y situarla en la cultura digital.
Ninguna respuesta de IA se acepta como palabra final; una respuesta coherente, fluida o convincente no garantiza que sea verdadera, completa, pertinente ni rigurosa.
La escuela debe conservar la capacidad de decidir sobre su propia práctica pedagógica sin quedar atada a las condiciones, cambios o intereses de ese proveedor.
La IA forma parte de todo el sistema, pero sus modos de integración se adecuan a cada nivel.
El vínculo pedagógico en el Nivel Inicial tiene una densidad afectiva y formativa que ninguna herramienta puede reemplazar.

Juego compartido
En la sala, sin pantallas
La IA puede colaborar con la planificación, la preparación de materiales y el diseño de propuestas.
En estas experiencias, la operación de la herramienta permanece siempre a cargo del docente; los niños y niñas participan a través de la palabra y el intercambio, sin interactuar directamente con el sistema.
La protección de los datos de los niños y niñas es una prioridad absoluta.
Estos acuerdos no necesitan ser exhaustivos ni definitivos, pero si trabajados y comunicados con toda la comunidad educativa
El docente ofrece un andamiaje situado: ajusta las propuestas al proceso de cada estudiante, identifica oportunidades de intervención y formula preguntas que amplían el pensamiento.
La IA tiene sentido cuando fortalece la lectura, la escritura, el pensamiento matemático, la curiosidad, la creatividad y la reflexión crítica, bajo la orientación docente.
En todos los casos, el docente valida, ajusta y decide.

La lectura directa y sostenida de textos conserva igualmente un lugar central.
¿La propuesta preserva la centralidad de la lectura, la escritura, la resolución de problemas, la exploración concreta y el vínculo pedagógico?
Estos acuerdos no necesitan ser exhaustivos ni definitivos, pero si trabajados y comunicados con toda la comunidad educativa
La fase experimental prevista por la Ley VI N.° 347 requiere, además, registro de las experiencias, análisis crítico de su impacto y revisión de los acuerdos institucionales.
La IA amplía recursos para enseñar y aprender; el juicio pedagógico orienta su selección, uso y evaluación.
La declaración de uso constituye una práctica de transparencia académica y una evidencia del proceso de aprendizaje.
Las herramientas de IA pueden aportar materiales para analizar; el intercambio entre estudiantes y docentes sostiene la elaboración de criterios, argumentos y decisiones.
Lo esencial es que cada estudiante desarrolle y muestre sus procesos de lectura, escritura, argumentación y estudio autónomo.
La presencia de IA generativa requiere explicitar el propósito de cada tarea, las condiciones de uso autorizadas y las evidencias que permitirán reconocer los aprendizajes construidos.
Su finalidad es favorecer la corresponsabilidad, ofrecer condiciones de cuidado y asegurar que las decisiones relevantes permanezcan bajo supervisión humana.
El rol jurisdiccional no consiste en reemplazar las decisiones institucionales ni en homogeneizar todas las prácticas, sino en establecer un piso común que garantice equidad, coherencia, previsibilidad y resguardo de derechos.
No reemplazan las decisiones institucionales: garantizan un piso común.
No se espera el mismo grado de autonomía de un niño de Nivel Inicial que de un estudiante de Nivel Secundario.
No solo qué puede hacer la inteligencia artificial, sino también cómo incide su utilización en el sujeto que aprende, en sus vínculos y en la construcción progresiva de su autonomía.
Estos criterios mínimos no buscan uniformar las prácticas de todas las escuelas, sino garantizar un piso común de cuidado, coherencia y responsabilidad.
Antes de usar
Definir y cuidar
Durante el uso
Acompañar y evaluar
A lo largo del año
Sostener y revisar
Cada escuela debería acordar para qué incorporará IA y en qué situaciones su uso aporta valor pedagógico real.
La escuela enseña a distinguir entre una respuesta bien redactada y un conocimiento fundamentado.
Dado que las herramientas, los riesgos y los usos de la inteligencia artificial cambian con rapidez, los acuerdos escolares no deberían considerarse definitivos.
Su función es orientar y dar coherencia a las prácticas, no sancionar ni fiscalizar.
No se trata de alcanzar, de una vez y para siempre, una regulación exhaustiva; antes bien, se propone avanzar mediante definiciones compartidas, prudentes y pedagógicamente significativas.
Lo fundamental es que el acuerdo sea conocido por el equipo docente, exprese criterios compartidos, guarde coherencia con el PEI y pueda revisarse periódicamente.
Su sistematización y puesta en común constituirán un insumo relevante para la generación de evidencia provincial sobre la integración de IA en educación.
Independientemente del tipo de uso, toda integración de inteligencia artificial en el ámbito educativo debe garantizar una supervisión humana significativa.
Estas categorías no deben interpretarse como listados cerrados o permanentes, sino como una referencia para la construcción de acuerdos institucionales.
El principal riesgo no radica únicamente en que la IA pueda equivocarse, sino en que las personas dejen de cuestionar sus respuestas.
La inteligencia artificial no transforma la educación por sí sola. Son las decisiones pedagógicas de quienes enseñan y aprenden las que le otorgan sentido, propósito y valor educativo.
La IA constituye una herramienta de apoyo cuyo valor depende del criterio profesional con el que se utilice.
No. Cada institución define cómo, cuándo y para qué incorporarla.
No. El docente planifica, enseña, acompaña, evalúa y decide; la IA es un apoyo.
No. La integración se adecua al nivel, la edad y los propósitos de aprendizaje.
Porque integrar la IA exige comprenderla, analizar sus resultados y usarla con sentido pedagógico, y eso requiere formación continua.
La tecnología no reemplaza la enseñanza, el pensamiento ni el vínculo pedagógico: los amplía y los fortalece cuando se utiliza con criterio, propósito y sentido educativo.
No. Algunos usos están habilitados; otros requieren condiciones específicas o no son recomendables.
Para que las decisiones no se basen en modas: las escuelas observan, documentan y evalúan sus experiencias.
El ecosistema disruptivo provincial: Silicon Misiones, la Secretaría Legislativa de IA, la Escuela de Robótica, Sumá tu Escuela, el MECyT, la Escuela Secundaria de Innovación y el SPEPM, entre otros.
La IA es una oportunidad para fortalecer la calidad educativa, desde un enfoque centrado en las personas.